Cita para huellas

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Cita para huellas. De nuevo la misma cantinela. Tras colgar el teléfono de su despacho de extranjería en Zaragoza recopiló las llamadas que había tenido ese día. Algunas se referían a asuntos pendientes pero de los posibles nuevos clientes cuatro habían sido para este tema. No había sido un día extraño en lo que a estas llamadas se refería. Se había convertido en un problema que se había agravado durante la pandemia.

Siete de la tarde. Una última cita y a casa. Ahmed Mohamed. Había hablado con él sin descubrir exactamente su origen. ¿marroquí?¿argelino?. Enseguida lo descubriría. Ahmed había llegado puntual y llevaba ya unos minutos esperando. Se levantó de su sillón y recorrió los cinco metros que separaban su despacho de la sala de espera. Una vez allí, tras confirmar que era la persona con la que había quedado, se dirigieron hacia su despacho.

Conseguir cita para huellas

Siéntese Ahmed- dijo la abogada. Usted dirá en qué puedo ayudarle, le espetó. Tras acomodarse en la silla, Ahmed contestó en un español de no muy buena calidad que quería conseguir cita para huellas . El rictus de la abogada se transformó pasando de una sonrisa cordial a poner cara de póker. Las citas para huellas se habían convertido en el asunto estrella del despacho. O más bien, se habrían convertido de ser ético el cobrar por ello.

Miró con atención a Ahmed, se echó hacia atrás buscando el apoyo del respaldo de su sillón y se dispuso a repetir el discurso que ya había soltado con anterioridad. Sin embargo, antes de poder decir ni una sola palabra, Ahmed le dijo que no le importaba el precio y que pagaría lo que le pidiese porque estaba desesperado por conseguir la dichosa cita.

Cita gratis para huellas

Ahmed siguió su interlocución diciendo que necesitaba la cita para huellas para poder renovar su Tarjeta de Identificación de Extranjero (TIE). Sin él no podría acreditar una residencia legal en España. Algunos amigos le habían hablado sobre lo difícil que era conseguir una cita para huellas actualmente y él había tomado buena nota. Se había puesto manos a la obra desde el principio y había podido constatar por sí mismo que le habían dicho la verdad.

Veamos , Ahmed-le dijo la abogada mientras tecleaba una dirección de internet en su portátil. El trámite para solicitar una cita para huellas para renovación o para primera demanda, es totalmente gratuito. Usted mismo puede solicitarlo entrando en esta dirección . A la par que le decía esto, giró la pantalla del ordenador hacia el lugar en el que se encontraba Ahmed, haciendo que éste pudiera ver la pantalla del mismo.

Estafa con las citas de huellas

Ahmed esbozó una leve sonrisa. Sí, yo sé-contestó. Pero página no funciona. He intentado muchas veces y nunca he conseguido. Por eso vengo a abogado. Yo sé que vosotros tenéis mano con policía y podéis conseguir mejor. Ahora, fue la mujer la que sonrió. Escuche Ahmed, eso no es así. Los abogados podemos obtener las citas en el mismo lugar que una persona particular. No tenemos ninguna ventaja sobre ustedes.

El hombre parecía sorprendido , e incluso decepcionado con lo que acababa de escuchar. Había acudido a aquel despacho de abogados de extranjería porque pensaba que ellos le solucionarían el problema de la consecución de la cita para huellas de manera más eficiente y económica que en el locutorio que habían sugerido. Parece ser que no sería así.

¿Pagar por una cita para huellas?

La abogada le dijo a Ahmed, que sabía de buena tinta lo complicado que era. Ella misma apenas había tenido éxito, pero que no era el mismo caso el del despacho, con un gran número de clientes que necesitaban cita que el de un único particular. Al ser una única persona era más fácil que pudiera conseguirlo. El truco consistía en perseverar y perseverar.

Ahmed dijo que él no tenía tiempo. Su trabajo requería una presencia de muchas horas y le era imposible perder su tiempo en intentar conseguir una cita de huellas. La abogada no se rindió y le dijo, que podía intentarlo a cualquier hora, las 24 horas del día. Sabía, por los testimonios de otros clientes que se estaban pagando entre 50 y 200 euros por una cita. Aquello le parecía simplemente una aberración. No podía entender cómo se podía cobrar, por algo que era gratis.

En fin, Ahmed. Nuestro despacho no realiza este tipo de trámites. Es cierto que podemos realizarlo dentro de algún trabajo más complejo dentro de los trámites necesarios para nuestros clientes, pero nosotros no podemos cobrar a las personas por un derecho que es gratuito. Los abogados de extranjería entendemos que es la administración la que debe de poner fin a esto, impidiendo la reventa de citas. Nuestra recomendación es que siga intentándolo y que no pague a ningún intermediario por algo que es gratuito.