No tengo papeles. Residencia por arraigo.

Conseguir la residencia por arraigo
Persona solicitando su residencia por arraigo
¿Te ha gustado? Compártelo
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
Share on LinkedIn
Linkedin

Residencia por arraigo.

En cuanto consiga la residencia por arraigo, todo cambiará- pensó Hamid.Su cara denota cansancio. Se levanta pronto, y acude cada día a casa de Mohamed, un compañero argelino, que le lleva al trabajo. El trabajo sin papeles , no es muy bueno, pero es trabajo. De todas formas, las ofertas de trabajo para inmigrantes, no son gran cosa.

Hamid no tiene sus documentos en regla. Se encuentra, en situación irregular. Nunca pudo imaginarse, como la falta de documentación, se iba a convertir en un grave problema, a la hora de realizar actividades cotidianas. Desde alquilar un piso, a conseguir un trabajo mejor, el tener la documentación en regla, se antojaba indispensable.

Caminaba entre bazares y teterías, por unas calles, por las que estaba acostumbrado a pasar . Al pasar por una plaza, camino de su casa, una voz familiar le llamó.

  • Redouane. Bien, bien, ¿ y tú? Cuanto tiempo. ¿ todo bien?
  • Es verdad, mucho tiempo. Si, si, todo bien. Todo mejor ahora, en verdad. Buenas noticias. He conseguido papeles. Mi vida, ha mejorado
  • Me alegro mucho, Redouane. A mí también me gustaría. Dime, ¿ Cómo lo has hecho?

¿Cómo conseguir la residencia por arraigo?

  • Me han pedido muchas cosas, Hamid. Muchas cosas. Afortunadamente, he podido conseguirlas. No ha sido fácil, pero ha merecido la pena. La verdad, estoy contento. Ya hacía tiempo que reunía casi todos los requisitos, pero, no fué hasta el pasado febrero, que cumplí los tres años sin papeles. Hasta que has cumplido ese plazo, no puedes conseguir la residencia por arraigo.
  • Bueno, a mí aún me queda algo de tiempo. ¿ Y qué más te han pedido? Has dicho, que eran muchas cosas, y sólo me has dicho una.
  • Es verdad. También me pidieron que demostrara que tenía un contrato indefinido, de 40 horas semanales. Desgraciadamente, no trabajo tanto. Sólo trabajo 30 horas semanales, y además, con dos contratos diferentes. Para mi sorpresa, me dijeron, que eso también era válido, siempre y cuando, tuviese una duración superior al año.

Hamid suspiró, y se recostó sobre el banco de madera. A él, aún le quedaba algo de tiempo, hasta alcanzar los tres años viviendo en España , en situación irregular. Y por el momento, no tenía ni un contrato indefinido, de 40 horas, ni dos de 30. A pesar de los plazos, y de la dificultad diaria de conseguir trabajo, a Hamid le parecían pocas cosas. Redouane le había dicho, que la habían pedido muchas cosas, y él , sólo había contado dos. Dejó atrás sus reticencias, y le preguntó a Redouana, si eso era todo.

Redouane escuchó la pregunta de su amigo, y le dijo, que era cierto, que aún había más cosas que le pedirían una vez llegado el momento. Se dispuso a enumerárselas a su amigo. Le dijo, que debía de estar empadronado. Esto era muy importante, no sólo para poder acceder a determinados servicios, como escolarizar a los niños, o tener asistencia médica, sino como forma de probar, el tiempo que llevaba residiendo en España .

Hamid lo escuchó, y pensó para sí, por lo menos, tengo una. Se encontraba absorto en sus pensamientos, cuando oyó, pero no escuchó, lo que Redouane le decía. ¿ Ha dicho penal? ¿ Qué penal?

Redouane se lo repitió. Ni antecedentes penales, ni policiales. Esta era una condición indispensable, para poder iniciar los trámites. Si no se cumplía esta condición, en el momento de inciar los trámites, no había nada que hacer.

Hamid sonrió levemente, y pensó, con esto, ya tengo dos. Pronto, cumpliría también la exigencia de los tres años en España, y ya sólo necesitaría, conseguir las horas necesarias, en su contrato de trabajo.